Engaño. Autoengaño

En la comunicación parece existir un denominador común de artificio, el lenguaje acaba usándose de forma políticamente correcta de tal manera que las verdades claras no existen o se ocultan, y las apariencias adquieren la categoría de verdad oficial, las empresas no se venden sino que se externalizan los gastos, la violencia no aumenta sino que disminuyen los pacíficos, el precio de la vivienda no aumenta más bien los ingresos de los trabajadores son enormes y hay mucha demanda.

Los generadores de información aumentan continuamente, y cada canal usa su potencial influencia en beneficio propio, prensa, radio y televisión sirven más a las empresas que pagan la publicidad que a sus potenciales receptores, quien paga manda, la información queda en manos de empresas anónimas que no se caracterizan por ser demócratas. El ciudadano corriente queda sumido en un caos, todos los partidos políticos acaban siendo centristas, si te compras un coche nuevo te instalas la suma felicidad, la bollería industrial es fenomenal, los conservantes te conservan, las loterías y apuestas son una buena inversión económica, en el mundo se está mal pero tu estás muy bien, si comparas sales ganando. La policía nos protege, la ley nos ampara.

Contado así parece un relato de terror, y lo es. La evolución no favorece a aquellos que con su esfuerzo han adquirido una formación que les permite comprender mejor el mundo, o que tienen tres carreras, o a aquellos que tienen un elevado coeficiente intelectual, paradójicamente el universo parece luchar contra ellos. La evolución colabora con aquellos que son iguales a los demás, para serlo han de renunciar a ser ellos mismos, su conciencia forma parte de una inconsciencia colectiva en la que se reconocen entre si, el forastero es el que no resulta homogéneo. Sus cuerpos son útiles a la producción y a la reproducción, más no a ellos mismos, apenas sienten sus cuerpos, si acaso cuando les duele. Regresar al cuerpo sería recobrar la conciencia de la propia individualidad.

Sin embargo es necesario entender que no hay una maldad predefinida instalada en impedir el desarrollo de la inteligencia, ni en la realización del bien. Es que la evolución no va por ahí, la evolución va por el camino del éxito reproductivo, y para ello no hace falta mucha inteligencia, podríamos decir que mas bien es prácticamente innecesaria, el mecanismo automático es suficiente. Es preciso entender que la inteligencia al igual que el habla surge en el ser humano por medios peregrinos, que no es un fin evolutivo sino un aprovechamiento de ventajas colaterales no diseñadas originalmente a tal fin. El exceso de células nerviosas puede ser aprovechado..o no. No se aprovecha...te has adaptado bien, se aprovecha...exploras mundos desconocidos, quizás seas peligroso, no eres homogéneo.

Una nueva definición de inteligencia podría ser: eres inteligente si nadie se entera, pasas desapercibido y generas bastantes ingresos para tener tiempo libre, y lo dedicas a tu desarrollo en calma. El conocimiento te lleva a esquivar el sueño común, tu sensatez es no aparentar nada, reducir tu personalidad hasta que camines sin dejar apenas huella, la prudencia es sabiduría, despertar es sensatez, dormir es simple. Relajación es en cierta forma despertar de un sueño, de una alucinación, volver la atención al cuerpo es retornar a la propia sensación, anclarse de nuevo en lo orgánico, volver a la materia original descendiendo al cuerpo y éste nos devuelve calma, serenidad y sosiego. No hay ningún enigma, si se vive en la mente se vegeta en un espacio ficticio, húmedo y oscuro. Descender al cuerpo supone habitar el reino que nos pertenece y desde el cual la vida particular es posible. La relajación nos aproxima al cuerpo como nada lo hace, cambiando la química interna, favoreciendo que el mar de líquido primitivo en que estamos inmersos nos sea propicio.

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