LA MÁSCARA

El verdadero rostro de la sociedad se esconde tras el antifaz de los gestos visibles, la sonrisa forzada que lleva puesta la careta, la amabilidad de cartón, la fachada gentil.....esconden un rostro más severo, la vibración falsa de la voz que expresa una opinión y especula otra, las políticas veneno que lo preparan todo para quitarle al necesitado y darle al opulento. Las declaraciones acertadas y las acciones erróneas, lo que significa el poder hoy no solo obliga a taparse la cara, es preciso también cubrirse las narices. Quizás ha sido siempre así, y esa forma de acción ha creado una sociedad en la que la naturaleza agoniza, y un mundo simulado se convierte en la realidad virtual en que vivimos, sin alternativas el arbusto de la maceta, es la referencia de ecosistema original que se nos brinda en el ambiente ciudadano.

La relajación no va a cambiar hoy el entorno exterior, sin embargo en este momento, va a cambiar mi medio interno, sin el cual nada será diferente, si podemos aceptar que vemos el mundo no como es sino como somos, comprendemos que no es la óptica lo que hay que cambiar, no como veo lo que sucede sino como siento, la falta de sensibilidad acompaña a una sociedad súper excitada, nutrida de noticias excesivas, impactando una y otra vez sobre un sistema neurológico que solo funciona bien con una estimulación mínima. Los homo sapiens corren el riesgo de transformarse en humanoides, conforme la configuración del sistema nervioso se encuentra más cerrada, cuando a cada estímulo sucede inequívocamente una sola respuesta, sin alternativa se desciende en la escala evolutiva. La relajación proporciona una décima de segundo entre el estímulo y la posible respuesta, se vuelve posible la libertad.

Un rostro de tensión es una máscara que oculta el ser que hay debajo del antifaz, los demás saben que es falso, uno sabe que es simulado, y también que los otros rostros llevan un disfraz de dureza bajo los surcos de la piel, sus semblantes están protegidos para que nadie acceda mas allá de la superficie. Las expresiones no corresponden a las sensaciones, ni a las emociones, la relación se establece con esta muralla de contracción que es mentira para el que habla y para quien escucha y responde,..... esto es la comunicación, desde la tensión.

Las personas construimos nuestras vidas en torno a nuestros vértices de aprendizaje, durante años gastamos tiempo y dinero en formación para adquirir una profesión que nos permita ganarnos la vida, tanto tiempo invertido acaba convenciendo a la persona de que es su profesión, y construye su vida en torno a lo que ha aprendido, sin embargo la vida no puede construirse sobre un vértice educacional sino sobre la totalidad del ser. La relajación nos muestra que es posible edificar más vértices de aprendizaje, que hay áreas creativas que están a nuestro alcance, que el rostro puede distenderse, que hay un rostro original. Un rostro que ni pretende engañar ni facilita el autoengaño, la relajación libera.

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