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VERSIóN IMPRIMIBLEimprimir / 8853 lecturas / Julio 2008

Relajación en Fisioterapia

Es preciso situar la relajación dentro del contexto adecuado como técnica de fisioterapia. No debemos olvidar que uno de los logros más fáciles de obtener prácticamente con cualquiera de las técnicas conocidas es precisamente una relajación muscular. Al mismo tiempo recordar que hay pocas patologías que tratemos en las que las contracturas que las acompañan no sean una dificultad añadida, es por ello que el profesional de la fisioterapia es capaz de obtener resultados superiores con técnicas tan útiles y propias de la fisioterapia como la Relajación.

No está de más recordar que las técnicas de relajación más usadas en la actualidad han sido creadas, desarrolladas, enseñadas y puestas en práctica por fisioterapeutas y médicos, no es menos cierto que existen profesiones y paraprofesionales que parecen apropiarse de todo aquello capaz de demostrar su eficacia, como la relajación en este caso concreto. Es cierto que hay una responsabilidad propia cuando no se atienden áreas profesionales que nos pertenecen por derecho, y se dedican múltiples recursos personales, profesionales e incluso de ámbito educativo universitario a fomentar master en técnicas cuya responsabilidad no cubre el seguro que nos ofrecen los colegios profesionales. Curioso al menos.

La relajación supone siempre un extra en la calidad de atención al paciente, tanto en el aspecto curativo como preventivo. La prevención tomará cada vez mayor importancia en un sistema sanitario avanzado, ya que una asistencia sanitaria que ponga todo su énfasis en “curar” pronto se verá desbordada por largas listas de espera de pacientes que aguardan a ser curados.

Vemos como aún en la actualidad se mantiene a la población en la creencia de que tras maltratarse sin reparos, es siempre posible devolver al cuerpo la salud, esta es una falacia entre otras responsable de muchos de los problemas del servicio de salud.

Un considerable número de patologías graves resultan fáciles de prevenir atendiendo a las indicaciones de un fisioterapeuta, desde desviaciones vertebrales a patologías circulatorias o degenerativas. Los dos aspectos más necesarios y desatendidos en la asistencia sanitaria actual son labor del fisioterapeuta: el diseño de un sistema físico preventivo y la administración adecuada de las terapias físicas que permiten un incremento de la salud percibida. El tercer aspecto, el de la administración de drogas, está tan extendido como único baluarte terapéutico, que aún siendo parte es confundido con el todo, un todo que aplicado exclusivamente genera tan importantes desequilibrios como los que resuelve.

Hay una propuesta de fisioterapia con pocos efectos iatrogénicos, técnicas y terapias físicas para patologías físicas, sin efectos secundarios.

Cualquier método corporal se enraíza profundamente en el descubrimiento del propio cuerpo y de todo su poder, la fisioterapia potencia el contacto con la naturaleza del propio cuerpo. La relajación no puede ser un medio terapéutico aislado, como se presenta en ocasiones, es más bien un poderoso aliado junto a técnicas como el masaje, cinesiterapia, estiramientos, técnicas de reposo, propiacepción, técnicas de corrección postural, eliminación de pautas distónicas, etc., etc.

En la relajación el consciente a través de la atención voluntaria influye sobre la totalidad de sí mismo, se logra un estado armónico, es un proceso de recuperación del equilibrio perdido.

Ya en los primeros estadios de la relajación el paciente percibe cambios, que siente como un aumento de la sensación de peso ó cierto incremento del calor percibido, sensaciones resultado, como indica Schultz, de cambios vegetativos en el ámbito vascular tales como la relajación de las paredes de los vasos, paso a paso la relajación permite acceder a las ventajas de un estado de conciencia que promueve el equilibrio interno, especialmente en el ámbito motor y por ello a cualquier aspecto de la vida que tenga relación directa con el movimiento voluntario y su control.

La concentración en parte del propio cuerpo, ó en todo él más adelante, favorece un estado de equilibrio corporal, experimentado como unidad, sin divisiones cuerpo, mente, psique, alma, etc., interesantes quizás para el mundo de las abstracciones, pero poco útiles en lo concreto.

El término relajado significa: con más energía, un músculo relajado y disponible es un músculo en una situación energética superior, más relajado equivale a más energía, más preparado, con mayor capacidad para actuar con eficacia, tanto un deportista como un empresario, la relajación favorece esencialmente un mayor nivel de recuperación, de reposo, de calma, y en la acción un rendimiento más elevado con menos esfuerzo.

La relajación es un técnica experiencial, no debe ser transmitida por quien no la practica, bajo pena de resultar una parodia de la realidad, de hecho el principal peligro y el problema de la relajación es su difusión por personas que ni la practican ni personalmente, ni como terapia con sus pacientes.

La orientación en relajación debe estar siempre centrada en el alumno más que en el método, el alumno, el paciente es lo primero. El grupo de trabajo en relajación es la forma en que la experiencia subjetiva puede ser comunicada, interpretada y compartida con entera libertad.

Resulta innegable que los estados de tensión producen cambios fisiológicos, estos cambios resultan a nuestra percepción desagradables, cuando no insoportables, debido al continuo sobreuso de los mecanismos de adaptación al cambio. Este sufrimiento orgánico se ve acompañado de una pérdida constante de energía. Desarrollar la capacidad de controlar a voluntad los estados de tensión excesiva, supone un arma terapéutica de gran calibre usada armónicamente junto a otros medios y técnicas de fisioterapia.

Una vez que el alumno es capaz de experimentar la relajación, comienza a diferenciar los estados de tensión-distensión con mayor eficiencia y a poder controlar voluntariamente el paso de un estado a otro.

El estado de relajación puede ser valorado experimentalmente por los cambios que provoca en diversas variables fisiológicas: pulso, presión arterial, respuesta galvánica, etc.

Considerada como entrenamiento la relajación permite un desarrollo de la capacidad cinestésica para diferenciar grados de tensión muscular, y a partir de ello orientar el propio tono hacia un grado óptimo. Incluso imaginar percepciones visuales varia la percepción del grado de tensión de la musculatura de los ojos. La percepción del dolor disminuye en estado de relajación, de ahí su importancia como agente interruptor del circulo tensión - dolor - tensión. El aspecto fundamental de la relajación es la atención sin esfuerzo. Tensión supone concentración de esfuerzos, gasto energético, la relajación desde el comienzo sigue una pauta diferente, es una técnica descubridora que abre la puerta del autocontrol y del aumento de energía a través del equilibrio, y de un tipo muy especial de reposo absolutamente necesario para el cuerpo.

Relajado no significa no hacer nada, sino la preparación para actuar, la puesta a punto, el incremento de energía. En todo proceso de recuperación es imprescindible la energía, energía vital. La vida es acción, vibración, el reposo esencial ha de ser vibrante, estimulante de los procesos energéticos que permitirán la acción.

Todo ello es necesario para favorecer que el paciente suelte la tensión, desarrollar el autocontrol para aflojar sin esfuerzo, sin miedo a perder el hábito de la tensión.

En algunos casos puede resultar conveniente para el paciente redactar un breve relato de su propia experiencia en relajación. Podemos comprobar como tras aprender la técnica se accede a ella en breves instantes, incluso a través de un texto que no tiene un contenido técnico de relajación, basta con que la dirección del ejercicio se realice con el tono y ritmo adecuados.

Hay una cierta confusión respecto a librar al organismo de tensión psíquica, que eliminará la tensión física y viceversa; el organismo ó está relajado preparándose para la acción, aumentando su potencial ó está tenso, perdiendo energía. El cuerpo relajado aumenta el umbral para la percepción del dolor, culturalmente identificamos secuencias de contracciones como dolor, el esquema se rompe con la terapia de relajación. Su aplicación en la preparación al parto es evidente» no obstante por lo general las parturientas suelen recibir una información y preparación en relajación tan deficiente, que los resultados en muchos casos no pasan de ser una caricatura de lo posible. El ser humano no posee un cuerpo, es su cuerpo, la capacidad para percibirnos como soma, organismo vivo, es fundamental para lograr el control de aquello que somos y nos induce a desarrollar el aspecto sensitivo, observando que ello involucra un movimiento interno, la concentración puede ser dirigida al interior, realizamos una aproximación a las sensaciones musculares, dejamos fuera lo externo. El cambio en la conciencia, la conmutación se produce por una calidad de atención diferente, nos dirigimos hacia la cualidad de las percepciones internas, más que a sus aspectos cuantitativos. El aumento de la sensibilidad genera una sensación diferente, posibilita un movimiento sin perturbaciones, la cinesiterapia resulta imprescindible dentro del trabajo de relajación, el movimiento considerado como elemento transmisor de ritmo, elasticidad y auto expresión proporciona a través de la propia sensibilidad el descubrimiento de las propias peculiaridades y permite mejorar cualidades motoras a través de las actividades diarias, cinesiterapia en la que usamos lo cotidiano como experiencia terapéutica. Por otro lado usamos la capacidad de permanecer voluntariamente en un estado de inmovilidad consciente como medio para desarrollar la atención sin esfuerzo. Una postura equilibrada, estable, inmóvil facilita el punto de partida para explorar diversos estados del propio tono. La conciencia de la inmovilidad facilita el paso a la conciencia de la actividad.

La exploración sistemática y atenta de cambios mínimos, perceptibles internamente, permite alcanzar una capacidad mayor para captar cambios observables. En breve plazo podemos sentir como tomar conciencia de que personas, lugares o situaciones nos generan tensión y de como ésta se manifiesta -aumento del tono muscular- y ésta capacidad de diferenciar es la vía hacia el proceso terapéutico. Incluso cuando se plantean dificultades que parecen complicar el aprendizaje, si en algún momento llega a identificarse la sensación de reconocer que elementos externos generan tensión muscular, podremos asegurar que el aprendizaje tiene grandes posibilidades de éxito. En el momento en que reconozco a que influencias externas estoy sometido, y que cambios internos producen puedo optar, antes no. La relajación es un entrenamiento que incrementa el propio potencial, como aumenta el de un deportista una mejoría en cualquiera de sus cualidades musculares.

Estamos organizados de tal forma que no podemos mejorar una función sin que ello implique irremediablemente una mejora del todo. Un cambio de la parte supone una relación nueva del todo, una realidad diferente, si mejoramos lo hacemos integralmente, por ello cuando adquirimos un nuevo control sobre la tensión muscular, podemos aplicarlo de forma dinámica a los más diversos requerimientos. Es muy importante dejar al margen conceptos como tono psíquico, que debe ser algo como tono espiritual ó del alma, debemos defender la realidad de que el tono es una cuestión muscular, función que podemos controlar con facilidad sin más que dedicar un poco de atención y obtener la instrucción adecuada. El aprendizaje de relajación es diferente para cada individuo, aún habiendo una orientación de grupo la experiencia y desarrollo del propio control es un proceso creativo.

El desarrollo de la propia - percepción es diferente para cada persona, conforme el alumno mejora se reducen las tensiones innecesarias, y la forma, el tono correcto aparece. El equilibrio entre un método de aplicación individual y con capacidad de ser practicado en grupo corresponde al especialista, que ha de tener la habilidad tanto de percibir las tensiones físicas del paciente, como de solicitar del mismo la interpretación subjetiva de donde ó como se siente la tensión.

CONCLUSIÓN

Trabajamos con posturas y actitudes correctas, corregimos pautas distónicas, desequilibrios musculares, a través de variadas técnicas físicas, tras instaurarse un equilibrio corporal como efecto secundario nos encontramos con personas llenas de energía, que han desarrollado una calma enérgica y firme.

Aplicamos una terapia muscular y nos encontramos con que desaparecen junto a determinadas patologías una serie de características ingratas, hábitos establecidos, una economía energética negativa se esfuma. Si nuestra técnica es efectiva en otros aspectos que no sean los estrictamente neuromusculares, al mismo tiempo que tratamos éstos y como efecto indirecto se produce el incremento del vigor físico, ocurre que como efecto secundario obtenemos en colaboración con el alumno, un apoyo considerable e beneficio del proceso terapéutico. Un apoyo logrado a través de un técnica experiencial, que una vez aprendida le acompañará toda la vida proporcionándole múltiples beneficios.

FRANCISCO BARRIOS MARCO

FISIOTERAPEUTA.