Utilizamos cookies propias y de terceros para realizar labores analíticas y mostrarle publicidad relacionada con sus hábitos de navegación. Al continuar navegando aceptas nuestra Política de Cookies.
pagina principal
Buscar en meRelajo.com o en internet
Relajación
Fragmentos de Relajación
EJERCICIOS de Relajación
ARTÍCULOS de Relajación
CURSOS Presenciales
Libros de Relajación
AMPLIAR
AMPLIAR


Estás en: inicio > artículos de Relajación > Fragmentos de relajación
VERSIóN IMPRIMIBLEimprimir / 4732 lecturas / Julio 2008

RESPONSABILIDAD

Si puedo comprender que soy el resultado de mis experiencias, y en cierta medida puedo elegirlas, soy el resultado de las experiencias que elijo. Si las situaciones difíciles del día a día me enojan significa que he escogido la indignación y el pataleo como respuesta, me he subordinado al nivel más bajo. Si la amargura brota fácil junto al desánimo ello implica que he alimentado sus fuentes hasta darles la entidad que tienen, tengo la responsabilidad de cortar la energía con que alimento los afluentes que contribuyen a desbordar las orillas de la racionalidad. Soy el resultado de mis experiencias, y hay una experiencia que olvido, y es la del presente, ¿cómo me afecta el presente?, este preciso instante, ¿puedo parar un momento y sentir, detenerme?, si tengo una fracción de segundo entre lo que sucede y mi respuesta automática entonces la posibilidad de libertar aparece y puedo elegir entre caer o supeditarme a un nivel más elevado, no será necesario sentirme agredido ni responder en consecuencia, la compasión se relaciona con un estado de conciencia, el hermetismo o la agresión con otro. Cada cual acabara siendo el estado de conciencia en que permanece habitualmente. Sin embargo al no vivir en el presente, al mantener mi atención en el pasado y el mañana, parece que se pueda eludir el acto responsable de elegir. Es tan común que parece conforme a la propia naturaleza, y no es así. El deseo generalizado de que otro decida tiene su origen en el miedo, un miedo atroz a asumir la responsabilidad de los propios actos, que queda descartado al quedarse sin actos propios.