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VERSIóN IMPRIMIBLEimprimir / 23962 lecturas / Julio 2008

ENERGÍA

¿Quién produce la energía que mi cuerpo consume?. La vida necesita energía, consume energía para todos y cada uno de sus movimientos. Es el cuerpo el que produce a través de diversas transformaciones la energía que el mismo consume, si el cuerpo controla la energía, lo controla todo, como así sucede. El movimiento, la emoción, el pensamiento, consumen energía. Si no hay suficiente todos estos procesos se detienen. Un individuo con gran energía tiene una personalidad distinta a otro con escasos recursos energéticos, resulta curioso pensar que nunca consideramos la energía como la base del carácter de las personas y por lo tanto de su acción en el mundo, sin embargo así es; es por ello que no le damos importancia a la tensión corporal, a la incapacidad de respirar de forma adecuada, ni a toda otra serie de factores que afectan a los procesos orgánicos de elaboración conservación y consumo de la preciosa energía corporal.

Caminar, respirar, pensar, consumen energía, más eso no es todo, los seres vivos nos comportamos en ocasiones como si fuéramos máquinas, pero no lo somos, cada movimiento o palabra es la expresión de lo que somos, cuando lo que hago está en relación con lo que deseo hacer, la misma acción es gratificante y productora de vitalidad, este placer orgánico revitaliza el ser que lo experimenta. Cuando cuerpo, intelecto y emoción participan de una actividad que se experimenta como grata para el conjunto, la vitalidad se incrementa, cuando la tensión se cronifica la vitalidad disminuye. Vemos pues la relación directa entre tensión y depresión, entre satisfacción orgánica y vitalidad.

La Relajación no va a solucionar todos los problemas relacionados con la pérdida de energía, tensión e insatisfacción personal, sin embargo se orienta hacía el restablecimiento del flujo de energía del cuerpo en medio de una sociedad que se alimenta de cuerpos, consumiéndolos, reprimiéndolos, proporcionando modelos falsos de cuerpos imposibles, cuya imagen es preciso imitar, incluso por medio de intervenciones quirúrgicas, para adaptarse a lo correcto socialmente; la imagen del cuerpo no debe ser correcta, debe ser la propia, el cuerpo debe ser y estar sano, en una sociedad sumergida en el frenesí de la inseguridad, la tensión y las presiones de todo tipo esto cada vez resulta más complicado. Es un cuerpo orientado a sufrir el que se somete a intervenciones agresivas de todo tipo para encajar en el modelo social de cuerpo valioso. El cuerpo habrá de satisfacer a la mente, y encajar en una armadura estética valorada como apta por el sistema, no hay elección, y si no la hay se establece una tensión que aparece como telón de fondo en todos los pensamientos y actos de la vida.

La relajación nos ayuda a cargarnos de energía, por tanto a ser más resistentes a las emociones negativas y al estrés, nos ayuda a estar presentes en el ahora, mientras que la tensión nos mantiene en el ayer y en el mañana.

Los torturadores nunca buscan la verdad sino acallarla, los cañones se construían del metal de las campanas por necesidad de silenciar su llamada, la tensión permanece no para defendernos sino para esconder nuestra esencia, la personalidad cree necesitar la tensión para establecer su dominio, sin embargo cuanto más extiende su poder más desdicha acarrea.